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José, un niño diferente

La historia de José nos recuerda a todos esos niños que sufren de bullying en escuelas y colegios. Aún más importante, nos invita a actuar para crear espacios seguros.

José es un niño de complexión delgada con un delicado sentido por la belleza que le rodea, con una personalidad introvertida, solitario y con muy pocos amigos.

Está a punto de terminar la escuela primaria, le encantan los animales y durante el recreo se la pasa coleccionando tortolitas.

Despierta todos los días con ansias de ir a la escuela porque le encanta estudiar, aunque se ha dado cuenta que es diferente a sus demás compañeros y esto lo hace objeto de burlas y risas en el salón de clase. En una ocasión, se echó a llorar cuando no pudo recitar la tabla del 7 durante la clase de matemáticas. Sus compañeros al verlo llorar le decían que “un niño no llora, eso es cosa de niñas”.

José, además, no es muy hábil para los deportes, se siente torpe en juegos como el fútbol, y por eso en educación física nunca lo eligen primero. Mientras la pelota recorre el campo, él intenta entender el juego y alcanzarla, pero pocas veces lo logra. Sus demás compañeros en la banca se ríen de él. “Eres muy malo, juegas como niña” —le dijo uno de ellos. 

Eres muy malo, juegas como niña

Ese mismo día, mientras José subía al bus que lo llevaba a casa, el niño que lo había insultado iba a subir al mismo bus. Con afán de molestarlo, lo tiró de la mochila mientras subía las gradas. José cayó precipitadamente de espalda. Todos los que alcanzaron a verlo reían a carcajadas. En el suelo con dolor y algunos rasguños no pudo más que echarse a llorar. El piloto del bus tuvo que salir de su asiento para levantarlo y decirle “Niño sé más hombre, y deja de llorar, eres muy débil”. 

Se sentía diferente, él sabía que lo era, pero no lograba entender porque los demás lo trataban diferente. 

José era un niño como yo, parte de la población LGBTI, que lo único que tenía diferente era la forma de ver y expresarse ante el mundo; como muchos otros niños, niñas y niñes que hoy, en tiempos de pandemia, no se encuentran en las aulas pero pronto regresarán. 

Poco entendidos por sus docentes, compañeros y muchas veces por sus propios padres. Pero a ellos ¿Quien les ha enseñado sobre los niños LGBTI y el poder crear espacios seguros? ¡Nadie!

En su campaña Libres e Iguales, iniciativa de la oficina de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, se afirma:

Los desafíos a los que se enfrentan las personas jóvenes conforme van creciendo son tan singulares y complejos como ellas mismas. Ahora bien, las personas lesbianas, gais, bisexuales, transgénero e intersexuales (LGBTI) tienen más probabilidades de ser objeto de acoso y abuso y verse aisladas. Como resultado, las personas jóvenes LGBTI corren un mayor riesgo de abandonar la escuela, sufrir depresión y contemplar la posibilidad de suicidarse.”

Cada tercer jueves de octubre se conmemora el #SpiritDay, una fecha que ha tomado fuerza para visibilizar la lucha contra el acoso y violencia que suelen sufrir las personas LGBTI en los diferentes contextos, especialmente en uno de los más importantes: la escuela. Formar parte de este día y tomar una posición, es simple. 

El 15 de octubre, puedes usar algo morado para presentarte virtualmente al trabajo, a la escuela o a la universidad o bien, puedes compartir un mensaje, una selfie en tus redes sociales  

Este día nos vestimos de morado para mostrar el apoyo a la juventud que son víctimas de acoso y violencia en contextos como es el escolar, y demostrarles que no están solos

Para ello, es muy importante empezar a crear espacios seguros para que los niños y jóvenes que forman parte de la población LGBTI, pero también para los que no, puedan desarrollarse libres de prejuicios, violencia y acoso. Es nuestro deber como docentes, como padres y como compañeros. 

Si el espacio en el que te encuentras aún no es seguro para ti y para tus amigos, compañeros o alumnos, tu puedes empezar a crearlo, dejando afuera tus propios prejuicios y reconociendo que los demás pueden pensar, sentir y expresarse de forma diferente y eso los hace únicos. 

¡Hazte presente! este 15 de octubre que el morado sea tu color. 

By Christian Rossell

Educador de corazón, maestro de vocación e ingeniero de profesión. Buscador de la justicia social.Apasionado por su trabajo en espacios en los cuales puede poner sus habilidades al servicio de los demás. Defensor de los espacios seguros y de los derechos de la población LGBTQ+