Categories
Voces

“Soy una mujer libre. No quiero ser una muerta en vida”

Stacy Velásquez, una mujer trans, nos cuenta los momentos difíciles que enfrentó durante su adolescencia y juventud. Una mujer resiliente que quiere ayudar a los demás.

Soy Stacy Velasquez, Activista Trans, habitante de Abya Yala, gestora comunitaria y estudiante de derecho ambiental.

He sido consultora para OIM Argentina en los años 2016 a 2018, fui representante Legal de OTRANS-RN, ponente de la Iniciativa 5395 de Ley de Identidad de Género, asesora para la construccion de la Estrategia Integral y Diferenciada en Salud para Personas Trans en Guatemala.

He colaborado en varias investigaciones, entre ellas la linea final de Fondo Mundial donde se determinó una aproximación de cuántas mujeres trans hay en Guatemala. Actualmente soy Coordinadora Nacional de REDLACTRANS y Directora de OTRANS-RN.

Soy una mujer Trans de 35 años, salvadoreña, exiliada en Guatemala con el sueño de llegar a Estados Unidos.

Camino a la resiliencia

El amor por la vida me permitió quedarme en este país para poder reconstruir mi vida, después de haber dormido debajo de un carro luego que mi familia me botara de mi casa con 15 años de edad.

Ese día amanecí con la alegría de poder ser libre, aunque sin nada que pudiera sustentar mi independencia más que mis sueños, la esperanza y mi hambre por vivir como quería.

“Amanecí con la alegría de poder ser libre, aunque sin nada que pudiera sustentar mi independencia”

Fui a caer a la “avenida”, donde empecé a ejercer la prostitución ya que debía pagar por vivir donde ejercía. A los 17 años estaba cansada de toda la situación en El Salvador producto de la recesión económica tras el conflicto interno armado. Decidi presentarme al duicentro y adelantar la solicitud de mi DUI (Documento Único de Identidad), aunque aún no tenia los 18 años.

Por algunos problemas que en ese momento amenazaban mi vida, con 17 años, siendo adulta, llegué a Guatemala el 6 de marzo del año 2005.

Este sistema me robó no poder ser niña, tampoco adolescente. Mi juventud me la pasé como una imposición social esclava del trabajo sexual, el alcohol y las drogas.

Conocí el feminismo y mi vida cambió, comprendí de la sororidad y mi vida me hizo amarme a mi misma. Por eso ahora lucho mucho porque en generaciones venideras las niñas puedan ser niñas trans y lo que quieran ser en un mundo sin violencia machista y patriarcal.


Soy como quiero ser, si no puedo ser asi, no quiero ser una muerta en vida

Nota del editor: Queremos escuchar tu historia. Envía un párrafo detallando brevemente la historia que deseas compartir a prismas.lgbt@gmail.com